Hola guapo!!!!
Sólo es una sorpresita (si es que lo es) en forma de carta, espero que te guste, al menos , que te haga gracia. No me apetecía mucho llamarte y sin embargo, estando aquí sentada, me acordé de ti y me animé a escribirte, nunca nos habíamos comunicado de esta manera…por qué no hacerlo ahora? Sobre todo en este momento en el que tú estás ocupado con tus cosas, y yo perezosa.
Empecemos pues, con la historia…. ésa, que empezó sin querer y acabó de igual manera, te parece? Fue una historia preciosa, llena de muchos matices que la hicieron precisamente así, bonita y especial.
Recuerdo aquellas primeras conversaciones, plagadas de mil cosas personales que compartir, cómplices y alegres, aquellos ratos robados mientras ella estaba en sus actividades, momentos de escapada en los que acudías con prisa, estuvieras donde estuvieras, aprovechando la oportunidad…fue el principio de una amistad, limpia, sana, juguetona, un momento de descubrimiento mutuo, que, aunque después se convirtió en algo natural, como si toda la vida hubiese estado ahí, para mi fué toda una novedad. No te imaginaba así, tenía un concepto diferente sobre ti y sobre todo, muchos prejuicios por mi parte por ser quien eras, por haber sido y ser, para siempre, un pilar fundamental en la vida de otra persona.
De aquellas conversaciones, ratos e historias compartidas, empezaron a surgir otras, diferentes, sobre todo por tu parte, al menos de forma consciente en ti, porque por la mía, estaban presentes pero aún sin saberlo…Fue todo tan pausado y tan bonito….vuelven a mi memoria un montón de detalles…aquellos besos de despedida, los mismos de siempre, pero que me hacían ponerme nerviosa, jajaja, las ganas de verte que cada día aumentaban, la prueba del vestido, las comidas, cenas, cafés, paseos, en fin…lo recuerdas? El día en que me diste aquel primer beso, mi susto, tu llamada, el poner excusas para no despedirme de ti antes del viaje, quizás asi me olvidaba…fueron tantas cosas, Moncho….ni el viaje ni mi rechazo ante la idea sirvieron para nada, y entonces, todo siguió. Continuó el curso natural que tienen las cosas cuando hay lo que tiene que haber. Disfrutamos tanto de cada momento, de cada beso, cada caricia….
Te fuiste después. De aquello prefiero no hablar, no te culpo, ni quiero hacerte sentir mal por algo que tú decidiste. Por eso prefiero pegar un salto en el tiempo y seguir en el momento en que volviste. Otra vez los recuerdos, las miradas después de tiempo sin vernos y la certeza de que pasara lo que pasara en ese periodo, seguías, seguíamos ahí. Porque sinceramente creo, de corazón, que eso no cambió ni cambiará. Ambos sabemos, que independientemente de lo que pase en nuestras vidas ese lazo permanecerá, esas miradas otra vez, ese deseo, ese cariño, ese todo.
Pero a partir de ese día, unos días después, la que se equivocó, por decirlo de alguna manera fui yo. No me arrepiento en absoluto de nada, ni tengo ningún tipo de sentimiento de culpa, he aprendido a liberarme de ellos, y con ello, liberar a los demás, pero si me equivoqué. Me equivoqué al seguirte en la idea de esa amistad que tú te encargabas de recalcar cada vez que nos veíamos, una amistad, que efectivamente había, pero que ya se había transformado en algo más. Tu eres libre de asumirla a tu antojo, de negar un ciento de cosas que hay entre los dos, o incluso, y pese a no verlo yo asi, de desear una amistad sin más, sin sentimientos de por medio. Pero mi realidad ya era otra y me la negué , a mi misma ,y a ti al no decírtelo. No puedo ni podré reprocharte jamás el que no hayas sido sincero conmigo, porque siempre lo has sido. Pero yo no lo fui contigo. Intenté convencerme de que quería lo mismo que tú cuando no era asi. Intenté negarme el que te quería, pero no como a cualquier amigo, y no era asi. Jugué a ser amigos con derecho a roce, pensando que podía, pero lo cierto es que ese juego es para quien no está enamorado de la persona que tiene en frente. No quería que pasara, te lo juro, lo del mes y medio no era de broma, y además, qué coño, tú no eres ni eras mi tipo, en ningún sentido, pero… Qué le voy a hacer?
Puedo creer que tú te niegas sentir un montón de sentimientos que sabes tan bien como yo que están ahí, pero ….al fin y al cabo, son mis creencias, de nada me sirven si tu no lo crees, si tu no compartes los mismos sentimientos que yo, o en su defecto, si aunque lo creas, aunque lo sientas, no quieres vivirlo conmigo. Y nada de eso me llevará a ti. Vuelvo a repetirlo: es tu decisión. La asumo y la respeto. Igual que fue la mia engañarme, igual que es la mia despedirme de ti, al menos por carta. Sigo siendo la misma, la de las miradas cómplices, la que se muere por besarte, acariciarte, ver documentales de la caza de la sardina, charlar de luces de colores mientras estamos en la cama, la que se queda embelesada escuchándote hablar de otras dimensiones, a la que miras con deseo y con la que te quedas dormido acoplado, totalmente a mi, en cuerpo y alma, a la que te gusta volver, para tomar tierra, cuando no puedes más, a la que despediste en Bournemouth con pena en el tren, porque fue asi, porque nos conocemos, porque sabemos lo que sentimos, porque nos hemos delatado sin querer, muchas veces, y queriendo, otras, con palabras, con gestos, con caricias…en fin, sigo siendo yo, tenlo claro siempre.
Pero como te dije al principio, esta es una historia que empezó sin querer…y acabó sin quererlo también, al menos por mi parte. Has tomado la decisión de echarme de tu lado otra vez, y créeme, entiendo los motivos porque yo soy la que no tengo cabida en la vida que llevas en este momento. Es tu vida, son tus dudas, tus problemas sin resolver, y yo tengo la mía, sin dudas, y con problemas que aunque no están resueltos, se resolverán poco a poco, porque siempre he estado segura de lo que quiero , y también, de lo que no quiero. Te quería en mi vida, te sigo queriendo en ella, pero no a cualquier precio, y el precio lo pongo yo, que es tenerte plenamente, en sentimientos, en presencia, incluso aunque no estés, como ahora, porque no hace falta tenerte al lado cada día para saber que te tengo, pero si una señal de vez en cuando, un saber que yo también estoy ahí, contigo.
Sé curarme perfectamente las heridas, y te repito, el daño no ha sido por ti, me lo he hecho yo, asi que no hace falta que me protejas, estoy bien, de verdad, porque al menos ahora soy yo otra vez, sabiendo lo que asumo y quiero. Con lo cual, sabes que me tienes, como amiga, para siempre, eso jamás cambiará. Espero que algún día te decidas a responderme, (admito las cartas también, aunque sé que no son tu fuerte, jajaja), que me llames, que recurras a mi cada vez que te sientas mal, perdido, o con ganas de que alguien te escuche, porque, repito, sigo siendo yo.
Y sobretodo espero, que guardes esta carta como un tesoro, porque a pesar de no ser Shakespeare, está escrita con y desde el corazón, y es un bonito recuerdo para los dos de este año compartido.
Te quiero mucho, y te echo de menos.
miércoles, 13 de mayo de 2009
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